Enero año 2008    
                   
 

 

Dejamos atrás un año lleno de acontecimientos de todos los colores, negros, añiles, rosas… cuando volvemos la vista atrás  nuestros recuerdos parecen que están más vivos y presentes en los  eventos negros que han producido tensiones y crispación en la sociedad, tensiones y crispación reflejadas en el parlamento en sus sesiones duras y rudas como diría el presidente de las Cortes Sr. Marín. Es que nuestros políticos no son capaces ni siquiera de ser educados, correctos y respetuosos? ellos que deberían ser ejemplo y espejo de buenos modales y de una exquisita educación, que deberían fomentar e impulsar la armonía y convivencia entre los ciudadanos. Las broncas, los pataleos, a veces los insultos, son los signos  y los códigos que utilizan y  manejan para exteriorizar sus desacuerdos y discrepancias. Vergüenza ajena me da tener unos padres de la patria tan descaradamente maleducados e irrespetuosos. Y pena y miedo me da pensar que de ellos surgen las leyes que regulan nuestra sociedad y sus  presupuestos dinerarios. Solamente en la cámara legislativa ha habido paz y armonía cuando no han tenido que votar alguna ley que interesase sacar adelante al partido de turno, porque era el momento de hacer novillos y los escaños vacíos no se pelean entre sí. Y  es cuando el Sr. Marín se ha encontrado a gusto, tranquilo y relajado. No me extraña que abandone, porque  hay que tener audacia y valor para aguantar a esa indómita e indisciplinada tropa. Esperemos que en la nueva legislatura haya, al menos, cordura y buenas maneras, aunque lo veo difícil observando cómo se está planteando la  permanente campaña electoral, porque el plazo oficial de la campaña de tres semanas es una broma.  Y con estas perspectivas sumidas en acritudes políticas, nos encontramos, estrenando año, con subidas del gas, luz, y otros servicios básicos, hipotecas incluidas, para que la cuesta de Enero se convierta en la cuesta de los ciudadanos mártires. Aunque siempre nos queda el recurso típico del Año nuevo: el compromiso o más bien el deseo de seguir fielmente la última dieta alimenticia leída en la última revista para rebajar unos quilitos y modelar los michelines…pero continuaremos, por no perder la costumbre, con los mismos quilitos sobrantes y los mismos michelines.

 

Desde Villoruela, 3 de Enero 2008   José González Sánchez